Las enfermedades mortales más comunes en los negocios son diez:
1) La mala dirección.
Dice la voz pública: «no hay malos negocios, hay malos negociantes». Cuando la cabeza de una empresa -ya se trate del Consejo de Administración, del Director, del Presidente del Consejo, del gerente o del dueño- comete errores de juicio al tomar decisiones, la empresa en su conjunto paga las consecuencias. Contra la mala dirección hay algunos correctivos, tales como los manuales de organización, la asesoría profesional externa, los dictámenes de los auditores.
2) Información deficiente.
Es el caso de los sistemas de contabilidad inadecuados, la desorganización de los archivos, el mal manejo de las bases de datos, la mala comunicación entre los niveles jerárquicos; todas estas son situaciones que generan desinformación y equivocaciones. La información deficiente dificulta el control interno y facilita los malos manejos de valores. Es difícil que exista una buena dirección cuando hay información deficiente que propicia un mal diagnóstico del origen de un problema o del desarrollo de una situación.
3) Falta de Efectivo.
El simple hecho de gastar más de lo que ingresa conduce a la falta de efectivo y a problemas de liquidez. Dos causas comunes de este problema son el conceder a los clientes más crédito del que permite la capacidad financiera de la empresa, y el invertir demasiado en activos fijos (instalaciones, maquinarias, transportes) lo que consume el capital de trabajo. También hay causas de fuerza mayor, como los siniestros, las calamidades naturales, los desfalcos o malos manejos. En situaciones de operación deficitaria es común pagar una deuda contrayendo otra, y gastar dinero en unas cosas mientras se difieren los pagos a los proveedores y acreedores. La falta de efectivo mata a cualquier empresa.
4) Nepotismo en la jerarquía de mando.
Esta situación es muy común en los negocios familiares, en los que el dueño coloca a parientes en puestos ejecutivos que no tienen las aptitudes requeridas para los cargos que desempeñan. El nepotismo crea resentimientos en los empleados mejor calificados. Colocar a una persona en su nivel de incompetencia genera mala dirección y compromete a la empresa en su conjunto. Un tonto con iniciativa y mando es una amenaza para cualquier empresa.
5) Mala estructura financiera.
El manejo adecuado de tesorería supone el manejo eficiente del flujo de efectivo y la racionalización de las inversiones. En ocasiones sucede que personas que son ricas, dueñas de inmuebles y de negocios, se encuentran sin efectivo para atender sus gastos personales debido a la mala distribución de sus recursos. Igual sucede en empresas que son solventes, que tienen un patrimonio sólido, pero una mala distribución de sus pasivos, con un exceso de vencimientos a corto plazo que crean situaciones críticas. Por otra parte, el exceso de efectivo afecta el rendimiento financiero de la empresa pues el dinero ocioso no produce.
6) Inconsistencia en los procesos operativos.
La falta de continuidad en las políticas de operación, así como los cambios de equipos en las líneas de producción o en los sistemas informáticos, cuando no existe una buena planeación, son situaciones que producen desajustes y desequilibrios en la empresa. En lo comercial, la falta de continuidad en la publicidad, en las políticas de venta o de distribución de productos son manifestaciones de inconsistencia. También lo son los cambios en los métodos de trabajo, el cambio de giro comercial de la empresa o la excesiva rotación de personal.
7) La obsolescencia de equipos y sistemas.
En los tiempos actuales, de acelerado desarrollo tecnológico, el riesgo de obsolescencia es muy grande. Sucedió con las máquinas de escribir, con las calculadoras mecánicas, con las películas fotográficas. Son muy numerosos los ejemplos de empresas y servicios que pierden competitividad al quedar superada la tecnología que manejan. Es necesario tener la flexibilidad de evolucionar y de adaptarse a los cambios tecnológicos para no quedar fuera del mercado.
8) Operación no rentable.
Únicamente las empresas del gobierno pueden operar indefinidamente con pérdidas, gracias a los subsidios. Los negocios particulares que no ganan dinero consumen su capital y el dinero de terceros: empleados, acreedores, proveedores, inversionistas, fisco. Es frecuente que empresas rentables, al crecer, aumenten en forma desproporcional sus costos; o al ampliar su producción, bajen los precios de venta y reduzcan el margen de utilidad hasta operar con pérdidas, situación que de no corregirse termina con la empresa.
9) Baja moral de trabajo.
Los empleados descontentos son poco productivos; si son competentes se buscan otro trabajo, y los que se quedan desarrollan actitudes negativas en contra de la empresa. La baja moral de trabajo propicia actitudes conflictivas, negligencias, baja productividad. Se multiplican los problemas operativos, hay impuntualidad, faltas de asistencia, robos, mermas, intrigas y conflictos laborales continuos.
10) Irregularidades fiscales y legales.
Incurrir en conductas sujetas a sanción puede ser lucrativo en el corto plazo, pero sus consecuencias a mediano plazo suelen ser devastadoras. Las irregularidades fiscales y legales crean riesgos permanentes que comprometen el futuro de la empresa, su buen nombre, y el prestigio de sus funcionarios.



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